“Las señales de la vida” [09-06-1998]
Algunas veces al andar oscuras por las calles devastadas,
por el viento desnudo del silencio eterno, lloroso por un
amor ajeno, camino con la presencia infinita del Dios del
cielo.
Avanzando por la llamas del infierno, ojeando las cruces
del obsceno clamor de la tierra negra, de las claras lunas
del opaco sol, llenando las copas del deseo y la angustia
del clamado ser del universo.
Lloviendo lágrimas amargas del cielo rojo, mojando las
luces del farol de la oscuridad, limpiando los barrotes
de acero de la vieja cama que yace en la calle oscura
sin nombre.
Y mi vista apagada por el tiempo, reclinada por el viento
ya da clima de dañada a la vida. Cojeando con la misma
pata destruida por el feroz perro del silencio.
Y mis lágrimas esperan el esplendor de las señales de la
vida, de una mujer única y llena de furor sensual, para
yacer en mi lecho de cama, para levantar a mi ser
acabado y llevarlo al paraíso de la vida normal y sincera.